TODOS A LA CALLE

Esta iniciativa me parece muy oportuna. No sólo por el hartazón común a toda la población reclusa, sino porque a estas alturas creo que podemos concluir que el gobierno está haciendo el ridículo con su empeño en encerrarnos y con sus profecías fallidas acerca del cambio de sentido de la curva como consecuencia del estrafalario e insalubre encierro.

Resulta que, en contra de lo que decían, la curva en cuestión no para de subir. Probablemente esto se deba a que los test rápidos son una calamidad y dan hasta un 80 % de falsos positivos, pero sea cual sea la razón la curva desautoriza al gobierno.

No sé si esta iniciativa va a funcionar. Puede que tenga un resultado nulo como lo tuvieron las sucesivas convocatorias de huelga fiscal, y por los mismos motivos: ¿Quién se atreve a ser el primero?

No obstante, debo informar de que, siendo total y absolutamente ilegal la prohibición de salir de casa, las posibles denuncias de los señores guardias se las tendría que llevar todas el diablo. Esto por un lado.

Pero por otro lado, ahí delante estarán esos señores guardias, más tensos, preocupados y nerviosos aún que nosotros. Estos agentes de la autoridad ya han dado muestras de incontinencia y no precisamente urinaria. Me refiero a la porra y a los insólitos e inhumanos abusos de autoridad que se han visto cuando reducían en el suelo y humillaban a madres de familia indefensas e inocentes. Estos cafres, a quienes pagamos su sueldo entre todos para que aseguren y garanticen los derechos fundamentales de la persona, deshonran el uniforme al emplear su autoridad, sus armas y su fuerza bruta para pisotear los derechos que deberían defender y asegurar. . De aquí que con la misma certeza que puede afirmarse que las posibles sanciones deberían ser anuladas por los tribunales, es más que probable que más de uno se lleve una hostia de unos agentes del orden totalmente bloqueados pero que no dudarán en sacudir de lo lindo si llega el caso.