OCTAVILLA CONTRA VACUNACIÓN OBLIGATORIA

Sí que es cierto que mi dictamen garantiza que conforme al ordenamiento jurídico no es posible imponer la vacunación obligatoria, pero también lo es que para nuestro gobierno la ley parece no significar gran cosa, al menos como límite para ellos porque para atornillar al pueblo sí que les gusta mucho.

Por ello, como refuerzo, considero adecuada una vuelta a los tiempos de la transición y que nos pongamos con mucha confianza y entusiasmo a repartir octavillas.

Sugiero dejar una o dos casualmente olvidadas en la mesa del bar, en los bancos del parque, en la parada de autobús, que se nos vayan cayendo por la calle etc. (en cuyo caso por favor que se nos caigan con el texto boca arriba).

Cada uno puede imprimir y distribuir las que quiera. Por supuesto que lo idóneo sería encargar en una imprenta algunas miles. Quizá haya uno o varios impresores en la resistencia dispuestos a contribuir. Aunque lo verdaderamente extraordinario sería un regreso a las antiguas pegatinas, lo que permitiría dejar el mensaje adherido a superficies verticales como señales de tráfico, marquesinas, semáforos, paredes y eventualmente coches de policía.

Quiero enviar desde aquí un saludo a los vocales integrantes de la Comisión Nacional contra la Desinformación e invitarlos a que se sumen a la iniciativa.